
Gripe equina
Los caballos tampoco se libran
La gripe equina, al igual que la humana, está producida por un virus muy contagioso. La infección puede llegar a ser muy grave y es recomendable prevenirla con la vacunación regular del caballo.
La gripe en los caballos está producida por el virus de la influenza equina. Aunque es un proceso contagioso, sólo afecta a los caballos y no puede transmitirse a las personas.
El contagio se produce por inhalación del virus y los animales pueden estar especialmente sensibles a la infección en situaciones de estrés (otras enfermedades, transportes prolongados, exceso de trabajo, etc.).
Los síntomas son similares a los de las personas: fiebre elevada, depresión, inapetencia, secreción nasal serosa (casi transparente) que puede llegar a ser purulenta (verde y espesa) si se complica, y tos seca.
El diagnóstico definitivo es difícil y, por lo general, se realiza un tratamiento sintomático. No es posible destruir el virus, por lo que el tratamiento va dirigido a reducir el malestar, evitar el contagio de otros animales y mantener el caballo en las mejores condiciones posibles.
Aislamiento, evitar ambientes con mucho polvo y administrarle una dieta blanda son algunos de los cuidados más habituales. Además se les puede administrar fármacos antitérmicos, fluidoterapia en caso necesario y, sólo si la gripe se complica con una infección bacteriana, administración de antibióticos.
El tratamiento es largo y puede llegar a resultar muy caro, sobre todo si se ven afectados varios caballos en una misma cuadra (hecho que es bastante frecuente). Además, la gripe puede llegar a acabar con la vida de nuestro caballo.
Para evitar todo esto es recomendable seguir una buena pauta de vacunación. Aunque las vacunas no evitan la infección en todos los casos, sí aseguran que la enfermedad será mucho menos grave y reducen el riesgo de contagio. Para un pauta de vacunación correcta podéis consultar nuestras fichas de vacunaciones.
Los caballos tampoco se libran
La gripe equina, al igual que la humana, está producida por un virus muy contagioso. La infección puede llegar a ser muy grave y es recomendable prevenirla con la vacunación regular del caballo.
La gripe en los caballos está producida por el virus de la influenza equina. Aunque es un proceso contagioso, sólo afecta a los caballos y no puede transmitirse a las personas.
El contagio se produce por inhalación del virus y los animales pueden estar especialmente sensibles a la infección en situaciones de estrés (otras enfermedades, transportes prolongados, exceso de trabajo, etc.).
Los síntomas son similares a los de las personas: fiebre elevada, depresión, inapetencia, secreción nasal serosa (casi transparente) que puede llegar a ser purulenta (verde y espesa) si se complica, y tos seca.
El diagnóstico definitivo es difícil y, por lo general, se realiza un tratamiento sintomático. No es posible destruir el virus, por lo que el tratamiento va dirigido a reducir el malestar, evitar el contagio de otros animales y mantener el caballo en las mejores condiciones posibles.
Aislamiento, evitar ambientes con mucho polvo y administrarle una dieta blanda son algunos de los cuidados más habituales. Además se les puede administrar fármacos antitérmicos, fluidoterapia en caso necesario y, sólo si la gripe se complica con una infección bacteriana, administración de antibióticos.
El tratamiento es largo y puede llegar a resultar muy caro, sobre todo si se ven afectados varios caballos en una misma cuadra (hecho que es bastante frecuente). Además, la gripe puede llegar a acabar con la vida de nuestro caballo.
Para evitar todo esto es recomendable seguir una buena pauta de vacunación. Aunque las vacunas no evitan la infección en todos los casos, sí aseguran que la enfermedad será mucho menos grave y reducen el riesgo de contagio. Para un pauta de vacunación correcta podéis consultar nuestras fichas de vacunaciones.
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